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martes, 16 de diciembre de 2014

Un grito de mi pathos

5 minutos más...

solo quiero sentirme así 5 minutos más...

y cuando hayan pasado, otros 5...

Porque se siente tan bien...

aunque sepa que tiene que acabar...

Solo 5 minutos...

Porque esto es más fuerte que el hype...

Porque esto es más grande que lo que puedo aguantar...

Porque no quiero que se vaya...

pero no podría vivir así...

Se siente bien estar así...

motivado...

soñando despierto...

como que la vida se mueve alrededor tuyo...

que nada podría dañarte...

Invencible...

Feliz...

5 minutos más...

bueno, 1 más...

si tuviera esto... siempre...

Mi mente vuela con ese último pensamiento, y quizá por eso es que no pasa, porque no podría detenerme, no sabría cuando, no pararía, cumpliría todo, podría con todo...

No habría imposibles...

No habría límites...

La vida sería fácil...

Llena de gracia, llena de hype...

Feliz...

Esta vez, lo voy a guardar. Haré un pequeño espacio, una cajita. Donde meteré esta emoción, este recuerdo. Ese minutito que me queda, lo esconderé muy dentro de mi, lo cuidaré, para que el dia de mañana que nada valga la pena, recuerde que aún hay magia, que no solo hay intercambio equivalente, sino que a veces, solo a veces, las cosas pasan, las casualidades se dan, las estrellas se alinean y todo es perfecto.

Porque a veces, el que tu equipo sea campeón es minúsculo a comparación de la sonrisa de alguien al ver caer "nieve" en Madero.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Una querida amiga... y el sonido de poderosas alas.

Y ella dijo:

"Quizás si te permites sentirte como te sientes de verdad, te deje de dar miedo ese sentimiento"

No podría decir que no sé de lo que hablaba, pero más bien, siento como si de algún modo ella quisiera que le hablara de nuevo, aunque fuera para escuchar de otra, o escuchar algo que en realidad no le interesa.

Tampoco podría decir que es una amiga ordinaria: tecnicamente ha estado conmigo dos veces, aunque solo la he podido ver una. Eso si, hablamos, o nos comunicamos cada que podemos, al menos eso veo yo.

Cuando estoy triste pienso en ella, aunque no precisamente en ella, sino en como evitarle, en como darle largas para no volverla a ver. Cuando estoy feliz... creo que es cuando más pienso en ella, cuando me envalentono a platicarle mis cosas y a reenamorarme de ella, porque quizás, después de toda la amargura y el amor que pueda sentir, el verla sería el mejor premio.

Es quizás como la señorita Amos lo dice, la chica que todas las chicas quisieran ser. Y como decía otro autor, la chica de la cual es irremediable el hecho de tenerla siempre en mente. El tipo de chica que quieres tomar de la mano, caminar un buen rato mientras hablas de todo y de nada, la cual se entretiene con el sonido de su propia voz y es capaz de ver las pequeñas cosas de la vida como grandes experiencias únicas en su tipo.

A veces me gusta pensar que de lejos me observa, que se ríe de vez en vez, oculta detrás de mi, de las pendejadas que digo. Que más de una vez se ha preguntado que hago fijándome en otras, llamándolas sin chiste o peor. Pensar en algo así, asomarme en cada esquinita que forma una pared para ver si le veo o voltear atrás apresuradamente, son cosas que me hacen el día feliz cuando pienso en ella.

Me recuerda que cuesta lo mismo ser amable que ser un culero, y a la larga es más divertido ser amable. Le digo que cuando ya no haya diversión pase por mi; supongo que cuando escucha eso se ríe: sabe que soy capaz de divertirme con el simple aire... aún cuando a veces no lo parezca.

Siento incluso que a veces me abraza, antes de dormir o cuando me siento solo en la azotea y que a veces, se mete en el cuerpo de cierta personita solo para abrazarme, y de cierto modo los tres ganamos si es que si lo hace así. De hecho, la vez que recuerdo salir con aquella, sus gestos, las situaciones, su plática y la manera en que la gente la trataba y ella trataba a la gente... era tan parecida. Quizás sea solo la tergiversación del recuerdo, pero también quizás era ese día de cada 36,500. De ser así, que suerte tuve. De no serlo, igualmente, jejeje. Nunca me despedí ese día ni ví como se iba, así que quizás, y solo quizás, así fué.

Y es que como decía el buen Sexton Furnival:

"Como molaría que la muerte fuera alguien y no nada, o dolor y negrura. Y sería perfecto que la muerte fuera alguien como Mimi. Alguien gracioso, amistoso y amable, y puede que un poco loca"

Cuando llegue el día, le preguntaré si solo estaba loco o de verdad esto que escribo pasaba. De algunas cosas estoy seguro: pienso en ella, y espero que al llegar a ella, pueda verla sonreir y de cierta forma esa sonrisa me diga que lo hice bien. Ah si! y que me dé un abrazo y nos vayamos caminando y platicando a la eternidad ^w^


viernes, 17 de diciembre de 2010

El rincón del tío Lobo


El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
¡el lobo de Gubbia, el terrible lobo!

Rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel, ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
                y son incontables sus muertos y daños.              
Fuertes cazadores armados de      hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
            
Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: «¡Paz, hermano lobo!» 

El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: «!Está bien, hermano Francisco!»

«¡Cómo!» exclamó el santo. 
«¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?»
            
Y el gran lobo, humilde: «¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces... comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
¡Y no era por hambre que iban a cazar!»

              Francisco responde: "En el      hombre existe
mala levadura.
Cuando nace, viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!"
            
«Esta bien, hermano Francisco de Asís.»
«Ante el Señor, que toda ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.»
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
            
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, bajo la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
            
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: «He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios.» «¡Así sea!»,
Contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió la testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
            
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba a las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
            
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
            
Otra vez sintiose el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto en los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si estuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.
            
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos los buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

            
Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
            
«En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote» dijo, «¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.»
            
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
            
«Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,             
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies.
 
Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.

Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.

Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,

vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.»
            
El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: «Padre nuestro, que estás en los cielos...»
 
Los motivos del lobo- Rubén Darío
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Lo siento, lo de ayer fué solo una bonita despedida. Gracias por todo lo que salió bien, creo que este poema explica más cosas de las que estaría dispuesto a decir. Si en algún momento decide volver, ya se notará... mientras, ya sabes quien soy. Nos vemos .

martes, 9 de febrero de 2010

Yo maté al gato de Schrödinger


El gato está muerto

le fallé al juramento

y empieza así

un nuevo tormento.


La suerte no me falló

solo que desfallecí

él estaba moribundo

y lo tuve que dormir.


Nunca despertará

por bien que me vaya

porque se me acabó el amor

solo por esta temporada.


Dolerá día a día

ver su pequeño cadáver

yo esperaba un tigre

y todo valió madre.


Se preguntarán

a que juramento falté

y me duele admitirlo

al de "no me rendiré".

sábado, 6 de febrero de 2010

Un clásico

Me lo contaron ayer

las lenguas de doble filo

que te casaste hace un mes

y me quedé tan tranquilo.


Que si al pie de los altares

mi nombre se te borró

por la gloria de mi madre

que no te guardo rencor.


Porque sin ser ni tu amigo

ni tu esposo

ni tu amante

soy el que más te ha querido

con eso tengo bastante.


Y si es rico tu dueño

te vendo esta profecía

cada noche en tus sueños

soñarás que me querías


Y recordarás la tarde en que mi boca te besó

Y te llamarás cobarde como te lo llamo yo.


Porque el que no es

ni tu amigo

ni tu esposo

ni tu amante

es el que mas te ha querido

Con eso tengo bastante!

martes, 19 de mayo de 2009

Yo maté a Mario Benedetti

En realidad no recuerdo haberlo hecho, pero aqui una breve anecdota:

En secundaria tuve u maestro de literatura llamado Gustavo, ese wey era bien chido adms de que los libros que nos dejo leer como Demian o las batallas en el desierto eran muy chidos y de facil lectura. Era de esos profes que se ponia a tirarle mierda a Carlos cuahutemoc Sanchez argumentando que era un pendejo y le encantaba burlarse de la frase de uno de sus libros, decia:

-"Me duele el sexo" ¿Quien chingados diria asi? en dado caso, Ay! me duele un huevo o algo asi, mas normal. Y segun ese pendejo (CCS) escribe para jovenes...

Un día llego con 2 libritos ambos de poemas, un clasicazo como el de 20 poemas de amor y una canción desesperada y el otro era un humilde libro de poemitas de esos de a $10 en el metro. Apelando a mipretenson de humildad le pedi prestado el librito (si le pasaba algo era baratito asi que no habia tanto pedo) mas que nada para leer en clase , era de esos profes que se ponia a discutir con sus alumnos acerce de temas de actualidad, cosa que al ser unos pubertos agradeciamos el hecho de ue nuestra opinion valiera algo, aunque fuera madre.

Y bueno, me encontré un poemita, muy choteado ya, pero que a mi me pasa el resto: los amorosos. Mas que nada porque antes de que tuviera mi heartbreak estilo texano pues si trataba de ser como se describe en ese poema a un amoroso, ya saben, esperando sin esperar nada. Pero ese no era el punto. Me latió, se lo comente al teacher tavo y me recomendo otros del sabines, como mi hiper conocido en las pedas: canonicemos las putas (ya no me lo sé T.T).

A la semana siguiente vi que llego emputadisimo el profe, y cuando explico porque ese dia el hubiera preferido no dar clase me cayo como balde de agua fría: aquel poeta conocido como jaime sabines y por el cual apenas habia preguntado habia muerto el dia anterior. Ni siquiera me acerque al profe, me disocié, y solo volvi a una absurda platica acerca de quien sabe que con mi compas. Extraño a Liliana...mas a sus faldas...

A menos de 10 años de aquel suceso, la profra de expresion oral nos puso a leer poesia y los dos valedores que tengo en mi grupo leyeron una de un tal Mario benedetti. la escuche, me latió, me idetifiqué y pues pregunte por el libro. Esta vez no lo pedi prestado pos porque ya hay internerd y es una hueva leer algo impreso. Planeaba hacer una entrada acerca de la necedad como pretexto pa subirlo, pero al igual que el tata sabines, he matado mario benedetti, solo por preguntar por el, e interesarme por sus poesias.

Eso es un mierda, me gustaria que me gustara Carlos cuahutemoc Sanchez...y tambien la pendeja que escribe al Harry Ollas.

Ah si, la poesía era esta.

Otherness

Siempre me aconsejaron que escribiera distinto
que no sintiera emoción sino pathos
que mi cristal no fuera transparente
sino prolijamente esmerilado
sobre todo que si hablaba del mar
no nombrara la sal
Siempre me aconsejaron que fuera otro
y hasta me sugirieron que tenía
notorias cualidades para serlo
por eso mi futuro estaba en la otredad
El único problema ha sido siempre
mi tozudez congénita
neciamente no quería ser otro
por lo tanto continúe siendo el mismo
Otro si digo / me enseñaron
Después que la verdad
Era más bien tediosa
El amor / cursi y combustible
La decencia / bastara y obsoleta
Siempre me instaron a que fuera otro
Pero mi terquedad es infinita
Creo además que si algún día
me propusiera ser asiduamente otro
Se notaría tanto la impostura
que podría morir de falso crup
o falsa alarma u otras falacias
Es posible asimismo que esos buenos propósitos
sean sólo larvadas formas de desamor
ya que exigir a otro que sea otro
en verdad es negarle su otredad más genuina
como es la ilusión de sentirse uno mismo
Siempre me aconsejaron que escribiera distinto
pero he decidido desalentar / humilde
y cautelosamente a mis mentores
En consecuencia seguiré escribiendo
igual a mi o sea
de un modo obvio irónico terrestre
rutinario tristón desangelado
(por otros adjetivos se ruega consultar
criticas de los últimos treinta años)
y eso tal vez ocurra por que no sé ser otro
que ese otro que soy para los otros.

BRAVOOOOOOOO!!!!